EN EL RECREO DEL PATIO

Pablo Sanz Adän

Javier era un niño joven que vivía en una pequeña casa, de un pueblo pequeño. Estaba en una situación muy difícil, hace no mucho tiempo, sus abuelos habían fallecido en un accidente de coche. Él les quería un montón y no podía olvidarlos.

En el colegio también tenía problemas, había llegado a Secundaria el año pasado. Eso significaba que tenía que estudiar mucho más que en los años anteriores. No tenía muchos amigos ni amigas, pero sí que había uno al que quería mucho, Jorge.

Jorge era un chico muy maduro, tranquilo y formal. Era del estilo de Javier, solo que él no tenía problemas.

Pasado un tiempo, su madre y él tuvieron una conversación en el salón de la pequeña casa.

  • Javier, sé que sigues triste por lo que ha pasado estos meses.
  • Sí, mamá. Pero no puedo olvidarlo.

Su madre le intentó consolar, pero no tuvo éxito. Ella se sentía incapaz de mejorar las cosas.

Un día como cualquier otro, bajó al patio con su amigo Jorge, se tomó un bocadillo que había traído de casa y se sentó con él a charlar.

Diez minutos después, vio a un compañero de clase en un rincón y fue a preguntarle qué le pasaba.

  • ¿Qué hace aquí solo?
  • Hola Javier, sé lo que te ha pasado estos últimos meses.
  • Vale.
  • Y tengo que decir que, en mi opinión deberías hacer borrón y cuenta nueva. ¡Olvida el pasado y céntrate en el presente!

En ese momento, Javier se dio cuenta de que había hecho un nuevo amigo, en el recreo del patio.